Fundación Casa Ducal de Medinaceli

La Colección

La Colección

El profesor Nicola Spinosa, especialista en pintura italiana de los siglos XVI a XVIII, y durante varias décadas superintendente de los museos napolitanos, identifica al autor de dos tablas napolitanas del siglo XVIII, Filippo Falciatore, y al tema que éstas representan, escenas de caza tomadas de la Eneida de Virgilio. 

Don Miguel Falomir Faus, Jefe del Departamento de Pintura Italiana y Francesa del Museo del Prado, analiza el proceso de creación de esta obra que buscaba desafiar la eternidad utilizando como soporte la pizarra y con la que Sebastiano del Piombo supo conectar con las formas de la piedad hispánica, como muestran las numerosas copias que de ella se hicieron. 

Don Vicente Lleó Cañal, Catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Sevilla y patrono de la Fundación Casa Ducal de Medinaceli, recorre la historia de este cuadro de Luca Giordano perteneciente a una serie de doce lienzos basados en el poema "Jerusalén Liberada" de Torcuato Tasso que fue parte principal de la colección del IX conde de Santisteban. 

El profesor Markus Trunk, catedrático de arqueología clásica de la Universidad de Treveris, que dedicó su tesis de doctorado al estudio de la colección de escultura clásica que el I Duque de Alcalá reunió en el siglo XVI en la Casa de Pilatos, analiza una de sus piezas principales,la "Pallas Pacifera" del patio principal, la única copia del tipo “Athena Medici“ que se conserva junto con su cabeza. 

El catedrático de Historia del Arte de la Universidad Autónoma de Madrid y especialista en la obra de "El Greco", don Fernando Marías, estudia los posibles modelos que el candiota siguió para pintar, más de sesenta años después de su muerte, este retrato del Cardenal Tavera fundador del Hospital San Juan Bautista en Toledo para el que el cretense trabajó los últimos años de su vida. 

Don Fernando Marías repasa el origen controvertido de este San Francisco de Asis de El Greco y de una iconografía cuyo éxito se mide en la decena de versiones catalogadas. La razón no la busca en una práctica singular del Hospital Tavera del que era rector su probable comitente, Pedro Salazar, sino en el prestigio social del modelo de oración y ascetismo franciscanos. 

Don Alfonso Pérez Sánchez, que dedicó gran parte de su vida al Museo del Prado del que llegó a ser Director honorario y patrono y especialista de la pintura italiana en España, tuvo la amabilidad de autorizarnos a reproducir la ficha que sobre "La Mujer Barbuda" escribió para el catálogo de la exposición que dicho museo organizó en 1992 sobre José de Ribera. 

A través de esta extraordinaria obra de devoción de la España de la Contrarreforma, don Fernando Marías, nos aproxima tanto al método de trabajo del cretense como al propósito de la obra, concordante con el de devoción por la Sagrada Familia, de presentar la lactancia divina como excelso contramodelo del recurso a las nodrizas. 

El análisis de este Cristo Resurrecto de El Greco que estuvo integrado dentro de un tabernáculo ornamentado con numerosas esculturas y cuya arquitectura todavía se conserva, permite acercarnos de la mano de don Fernando Marías a las ideas arquitectónicas e incluso escenográficas del cretense que en palabras del autor "presentaban caracteres de gran modernidad". 

Este probable encargo del Rector del Hospital Tavera y Canónigo Penitenciario de la Catedral de Toledo, Don Pedro Salazar de Mendoza, sirve a don Fernando Marías para analizar la contribución de El Greco a la iconografía de la Contrarreforma católica que ponía énfasis en la praxis penintencial como vía para alcanzar la salvación. 

Don Fernando Marías, examina la historia de este Bautismo de Cristo pintado por El Greco en la última etapa de su vida, como parte de un conjunto de retablos encargados por su amigo, el rector del Hospital Tavera, don Pedro Salazar de Mendoza, para ornamentar la recien terminada capilla de esta institución hospitalaria dedicada a San Juan Bautista. 

A través de este techo pintado por Francisco Pacheco, maestro y suegro de Diego Velázquez, para un salón de la Casa de Pilatos de Sevilla, don Vicente Lleó Cañal, nos aproxima al círculo del humanismo sevillano que a principios del siglo XVII encontró refugio en torno al propietario de este palacio, el III Duque de Alcalá.  

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